Milan Kundera destruye el arquetipo romántico y le devuelve su verdad 

Milan Kundera destruye el arquetipo romántico y le devuelve su verdad 

Con sus libros, Milan Kundera abre sutilmente ciertos cuestionamientos: ¿la literatura nos muestra de forma indefectible cómo percibimos el amor, el vínculo, la sexualidad, el romance? ¿O acaso es al revés? ¿La literatura construye el ideal del amor y nosotros, como sociedad, le creemos? A simple vista, parece una ecuación difícil de resolver. ¿Quién nació primero, el huevo o la gallina?  

Si optamos por considerar que la literatura es la que construye nuestro patrón de vínculo, entonces estamos dispuestos a aceptar la trágica perversión en la que hemos basado nuestra vida. Estaríamos aceptando que, en realidad, nunca decidimos libremente sobre nuestras relaciones, sino que hay una fuerza mayor e imperceptible, y por ende incontrolable, que determina todo. A nosotros solamente se nos da la posibilidad de materializar. 

Milan Kundera abre sutilmente ciertos cuestionamientos: ¿la literatura nos muestra de forma indefectible cómo percibimos el amor, el vínculo, la sexualidad, el romance? ¿O acaso es al revés? ¿La literatura construye el ideal del amor y nosotros, como sociedad, le creemos? 

Por el contrario, si nos dejamos llevar por el hecho de que primero definimos, como sociedad, el amor y sus complejidades, y luego alguien, llámese escritor o escritora, nos cuenta el intrincado tejido que generamos, lo llamamos “ficción”. Le damos la categoría de fantasía a lo que en realidad devela nuestros secretos más profundos. ¿Con cuál de los dos posibilidades nos quedamos?  

En realidad, es difícil responder. Ambas parecen estar íntimamente relacionadas. Sin embargo, Milan Kundera nos invita a indagar en esta gran dicotomía. Kundera y su obra rompen los arquetipos románticos de la literatura y de la vida (si es que aún existe alguna diferencia entre ambas). 

Kundera y su obra rompen los arquetipos románticos de la literatura y de la vida (si es que aún existe alguna diferencia entre ambas).

La insoportable levedad del ser y El libro de los amores ridículos, dos de sus grandes obras, nos invitan a tocar esos dos polos en apariencia separados: la literatura y la vida. Es como si Kundera sirviera de narrador y observador de su escritura al mismo tiempo, como si nos mostrara la invención de su historia y la tragedia que la motiva, sin que haya una diferencia marcada entre ficción y realidad. ¿En realidad son cosas distintas?  

Es como si Kundera sirviera de narrador y observador de su escritura al mismo tiempo, como si nos mostrara la invención de su historia y la tragedia que la motiva, sin que haya una diferencia marcada entre ficción y realidad. 

La escritura de Kundera es una muestra de que no. No existe tal cosa como la comedia romántica —entendida como una ficción que no tiene nada que ver con la vida real y solo muestra una historia idílica que nunca podremos alcanzar—, sino el romance de la comedia: la narración de historias y de la belleza y el amor que se esconden en cada una de ellas.  

En La insoportable levedad del ser, Milan Kundera nos sumerge en la dimensión interior de todas las personas y, por lo tanto, de todos sus vínculos. Nos deja entrar en las diversas profundidades y observar qué sucede cuando se encuentran, se entrelazan e intentan subsistir. Es un modo de unir la comedia con el romance, pero desde otra visión: lo inevitablemente romántico de existir. 

En El libro de los amores ridículos, la narración en primera persona de los hechos y circunstancias nos acerca al personaje como si estuviéramos escuchando la historia de un amigo. Se elimina de forma instantánea la línea divisoria entre la ficción y la realidad. Los personajes relatan sus historias y a la vez reflexionan sobre sus reacciones y comportamientos. La intención de Kundera de romper con el arquetipo romántico se hace aún más visible porque nos enfrenta con los personajes de forma directa y sin la marca de lo implícito. Nos invita a adentrarnos en la profundidad y observar de lleno su tejido. Aparece entonces otra premisa: el amor como comedia. Comedia por el hecho de ser ficción y realidad al mismo tiempo. Comedia por el ridículo peso que ello supone para nosotros. 

El amor (o lo que consideramos como tal) se nos revela como una construcción, ya sea desde la realidad social o desde la “irrealidad” ficcional, abriendo la posibilidad de fusión y total interdependencia de ambos. Milan Kundera actúa como un revelador de la experiencia humana y a la vez como la prueba viva de esa experiencia a través de la literatura ya que, a fin de cuentas, es él mismo quien descodifica lo real y lo vuelve ficción para que podamos verlo. 

Kundera actúa como un revelador de la experiencia humana y a la vez como la prueba viva de esa experiencia a través de la literatura ya que, a fin de cuentas, es él mismo quien descodifica lo real y lo vuelve ficción para que podamos verlo. 

Milan Kundera sin dudas destruye la falsedad del arquetipo romántico y le devuelve su verdad. 

La insoportable levedad del ser y El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera

Milan Kundera

Milan Kundera

Nació en Brno (República Checa) en 1929 y desde 1975 vive en Francia. En su lengua materna escribió, en estricto orden de escritura, el volumen de cuentos El libro de los amores ridículos y las novelas La broma, La vida está en otra parte, El vals del adiós (La despedida), El libro de la risa y el olvido, La insoportable levedad del ser y La inmortalidad. Ya en francés, las novelas La lentitud, La identidad, La ignorancia y La fiesta de la insignificancia; la obra de teatro en tres actos Jacques y su amo. Homenaje a Denis Diderot; y cuatro ensayos: El arte de la novela, Los testamentos traicionados, El telón y Un encuentro.