La ridícula idea de no volver a verte: un original diálogo entre las emociones humanas del presente y las del pasado 

La ridícula idea de no volver a verte: un original diálogo entre las emociones humanas del presente y las del pasado 

La ridícula idea de no volver a verte es un texto inclasificable. En el reino de los libros, cada obra nace con un tema bajo la portada que lo destina a una zona dentro de una librería o a una sección de alguna página web. Pero el título que aquí nos compete no cumple con esa regla. Su autora, Rosa Montero, deja a cada lector la misión de descubrir y ubicar su lugar en el vasto universo de las letras.  

Y es que Montero echa mano de casi todos los recursos literarios a su alcance para llevarnos por un recorrido que abarca diferentes temas: la muerte, el amor, la maternidad, el duelo, el papel de las mujeres en la ciencia a través del tiempo, la infamia, la crueldad, el asombro y los descubrimientos científicos que indudablemente impactaron a toda la humanidad.  

Todo lo anterior gira en torno a una mujer que llegará a la vida de la autora por medio de su diario. Estamos hablando de Maria Salomea Skłodowska, mejor conocida como Marie Curie, ganadora del Premio Nobel de Física junto a su esposo Pierre Curie, y del de Química en solitario, en dos ocasiones —1903 y 1911—, por el hallazgo del polonio y el radio. Curie además descubrió y logró medir la radioactividad. 

Publicado en 2013 y ganador del Premio Nacional de las Letras, La ridícula idea de no volver a verte resulta una alineación entre los tiempos y espacios de Rosa Montero y Marie Curie. Y es una colisión perfecta. Desde la voz de la autora descubrimos la historia de ambas mujeres, sus coincidencias y vínculos. Cuando la narración misma se pone en perspectiva, encuentras que todo está conectado: Montero padeció una tuberculosis de niña y fue por medio de un aparato de rayos X que don Justo, su médico, le explicaba a su madre el avance de la enfermedad, ese instrumento que cada que se utilizaba, iluminaba los rostros de quienes observaban los interiores de nuestra escritora.

«El verdadero dolor es indecible.»

Marie Curie y Rosa Montero tienen un vínculo más, que es en esencia el hilo narrativo de La ridícula idea de no volver a verte. Ambas vivieron la pérdida de sus respectivas parejas, Pierre Curie (1859-1906) y Pablo Lizcano (1951-2009). 

Once días después de la muerte de Pierre, Marie escribe lo siguiente en su diario; “Querido Pierre, a quien ya no volveré a ver aquí, quiero hablarte desde el silencio de este laboratorio, donde no imaginaba tener que vivir sin ti”. El dolor siempre exige ser manifestado, no importa la forma, solo debe salir desde donde se refugia. Marie Curie nos deja una mirada, un vestigio de su proceso de pérdida y duelo, del impacto que éste produjo en ella, en su campo de trabajo, en su corazón y en su día a día.  

Pero el testimonio de Marie Curie no es solo suyo; sus palabras encajan en las emociones de Montero, en las de cualquier persona que haya vivido una pérdida similar. Ese relato nos muestra las consecuencias del dolor a lo largo de los años y de cómo este influye en las decisiones que deben tomarse el resto de la vida. 

«Los escritores nos empeñamos en poner palabras en la nada, las arrojamos como quien arroja piedrecitas a un pozo radioactivo hasta cegarlo, yo ahora sé que escribo para intentar entregarle al mal y al dolor un sentido que en realidad sé que no tienen.»

Gracias a la pluma y el estilo narrativo de Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte se ha convertido en un referente de las narraciones biográficas, históricas y personales. Marie Curie no solo llega a nosotros por sus destacados e innegables aportes a la ciencia, sino que nos confirma que la vida sigue su curso a pesar de la muerte que nos ronda sin tregua, y que deja a su paso  sobrevivientes, deudos, testigos de vida, porque sin ellos quizá no habría rastro de nuestra existencia. 

Más allá del objetivo que cada lector se plantee en sus lecturas, La ridícula idea de no volver a verte es un bálsamo literario para las heridas y cicatrices que dejan las pérdidas sin importar su naturaleza, es un remanso donde encontrar las preguntas que quedan sin contestar. Cada capítulo llena los espacios vacíos de una vida que se piensa en compañía, pero la vida en ocasiones tiene otra ortografía, otra gramática, y cambia de sentido sin previo aviso.  

Rosa Montero demuestra con este magnífico texto que no estamos listos para las pérdidas, pero sí para seguir adelante. 

«Escribir sirve para darle sentido a la vida y en el fondo para dar certeza a lo que está sucediendo.»

La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero

Rosa Montero

Rosa Montero

Estudió Periodismo y Psicología y trabajó para diversos medios de comunicación (Hermano Lobo, Posible, Fotogramas, etc.). Actualmente colabora en el diario El País. En 1978 ganó el Premio Mundo de entrevistas, en 1980 el Nacional de Periodismo y en 2005 obtuvo el Rodríguez Santamaría de Periodismo en reconocimiento a su trayectoria profesional. Recientemente se le ha otorgado el Doctorado Honoris Causa por la universidad de Puerto Rico. Es autora de las novelas Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983, Seix Barral), Amado amo (1988), Temblor (1990, Seix Barral), Bella y oscura (1993, Seix Barral), La hija del caníbal (1997, Premio Primavera), El corazón del tártaro (2001), La loca de la casa (2003, Premio Qué Leer al mejor libro del año en español y Premio Grinzane Cavour 2005 de literatura extranjera y), Historia del Rey Transparente (2005, Premio Qué Leer al mejor libro del año en español) e Instrucciones para salvar el mundo (2008). También es autora del libro de relatos Amantes y enemigos (1998), de las obras relacionadas con el periodismo España para ti para siempre (1976),Cinco años de país (1982), La vida desnuda (1994), Historias de mujeres (1995), Entrevistas (1996), Pasiones (1999), Estampas bostonianas y otros viajes (2002) y Lo mejor de Rosa Montero (2006), y de los libros infantiles El nido de los sueños (1991) y la serie protagonizada por Bárbara. Su obra está traducida a más de veinte idiomas.