Pollitos en fuga

En estos tiempos, cuando las historias se repiten y las series de televisión prometen solo capítulos de relleno que nada suman, salvo tiempo y reproducciones, siempre es bueno volver a los clásicos, como Rebelión en la granja, novela en la que George Orwell nos da un ejemplo claro de que una buena premisa no necesita muchas páginas para consolidarse. Al evitar la paja y los rodeos, este libro es de aquellos que se leen en una noche y nos dejan meditando por semanas.

Ese efecto de lectura rápida pero de reflexiones permanentes se debe, quizá, al tiempo que dedicó el autor para desarrollar esta obra maestra y al contexto en que se escribió. Orwell comenzó a trabajar en Rebelión en la granja en 1937 y terminó hasta 1943. Pero aún tuvieron que pasar algunos años para que la novela llegara a las librerías. Y es que la época no era, digamos, propicia para publicar, debido a la sensibilidad política causada por la Segunda Guerra Mundial.

Al ser Rebelión en la granja un libro abiertamente anticomunista, se temía que no le gustara a los Aliados de la guerra contra el nazismo. Por eso, antes de ser editado, pasó por diferentes ministros y asesores. El problema más grave era la asociación de los comunistas con los cerdos.

El mismo Orwell estaba consciente de que su libro podía herir susceptibilidades. Aquí un fragmento que el propio autor envió al ministro de Información británico, retomado en el prólogo a la novela: 

«Ahora me doy cuenta de cuán peligroso puede ser el publicarlo en estos momentos porque, si la fábula estuviera dedicada a todos los dictadores y a todas las dictaduras en general, su publicación no estaría mal vista, pero la trama sigue tan fielmente el curso histórico de la Rusia de los soviets y de sus dos dictadores que sólo puede aplicarse a aquel país, con exclusión de cualquier otro régimen dictatorial. Y otra cosa: sería menos ofensiva si la casta dominante que aparece en la fábula no fuera la de los cerdos. Creo que la elección de estos animales puede ser ofensiva y de modo especial para quienes sean un poco susceptibles, como es el caso de los rusos.«

Debido a lo anterior, la novela vio la luz dos años después de haber sido concluida, y apenas unos meses antes de que la Segunda Guerra Mundial llegara a su fin. Fue hasta entonces que se pudo conocer la historia que tanta controversia e incomodidad había generado en algunos sectores.

La trama de la novela de Orwell ocurre en la granja del señor Jones, en Inglaterra, y desarrolla las desavenencias de los animales que se sienten explotados por los granjeros. “El hombre es el único ser que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado y su velocidad ni siquiera le permite atrapar conejos. Sin embargo, es dueño y señor de todos los animales. Los hace trabajar, les da el mínimo necesario para mantenerlos y lo demás se lo guarda para él”, sentencia el narrador del famoso libro. Y a partir de ahí, comienza la revolución.

La historia se desarrolla como una distopía que dejó sorprendidos a todos por su crítica rotunda del régimen de Stalin, el cual deformó el mensaje de la Revolución, puso en jaque a Rusia y la posicionó como una de las tiranías más complejas de la historia de la humanidad. 
Rebelión en la granja es concisa, una obra maestra de George Orwell que fue llevada dos veces al cine y fue elegida por la revista Time como una de las 100 mejores novelas escritas entre 1923 y 2005. Y ha trascendido su época de publicación, pues sus metáforas y reflexiones parecen encajar también en nuestros días: la revolución ocurre, como lo pedían los animales de la novela, pero luego las cosas se ponen violentas y todo se distorsiona. El poder parece ser esa utopía tan deseada y, una vez que se lo conquista, nada vuelve a ser como antes.

Rebelión en la granja, de George Orwell

George Orwell

George Orwell

Eric Arthur Blair, más conocido por su seudónimo George Orwell, nació en India, estudió en Eton College y prestó sus servicios en la Policía Imperial. Estuvo destinado en Birmania de 1922 a 1927. Vivió varios años en la pobreza, primero en París y más tarde en Londres. Como resultado de esta experiencia escribió Sin blanca en París y Londres (1933), donde relata las sórdidas condiciones de vida de las personas sin hogar. Días en Birmania (1934), un feroz ataque contra el imperialismo, es también, en gran medida, una obra autobiográfica. En 1936 Orwell luchó en el ejército republicano durante la Guerra Civil española. El autor describe su experiencia en Homenaje a Catalunya (1938), uno de los relatos más conmovedores escritos sobre esta guerra y en el que se hace responsable al Partido Comunista Español y a la Unión Soviética del triunfo de la Falange. El camino a Wigan Pier (1937), es una crónica desgarradora sobre la vida de los mineros sin trabajo en el norte de Inglaterra. Su condena de la sociedad totalitaria queda brillantemente plasmada en una fábula, Rebelión en la granja (1945), basada en la traición de Stalin a la Revolución Rusa, así como en la novela 1984 (1949). Esta última ofrece una descripción aterradora de la vida bajo la vigilancia constante del Gran Hermano. Cabe citar entre otros escritos, la novela Que vuele la aspidistra (1936) y Disparando al elefante y otros ensayos (1950), ambas consideradas modelos de prosa descriptiva, y Así fueron las alegrías (1953), un recuerdo de sus difíciles años de estudiante.