La temperatura en que arde el papel: Bradbury en el 2021

La temperatura en que arde el papel: Bradbury en el 2021

En 1953 Fahrenheit 451 tuvo sus primeros lectores y aún hoy continúa ganando adeptos. La novela distópica se ha analizado de diferentes formas y ángulos: el individualismo, la influencia de los medios, la manipulación de las masas, la censura, la desaparición de los libros, el decaimiento de la cultura y así podríamos seguir enumerando cientos de temáticas que van, a su vez, desplegando nuevos tópicos. 

¿Cómo leemos al bombero que se despierta de la irrealidad en la que vive y de repente quiere cambiar el mundo? ¿Cómo leemos al capitán intelectual que aun sabiendo la perdición a la que está sometida la sociedad se convence de que es el mejor camino? ¿Cómo leemos a la niña inocente alienada por los demás simplemente por su curiosidad, por querer saber el porqué de las cosas? Y finalmente, ¿cómo leemos a la desdichada mujer que vive detrás de las paredes-pantalla con una felicidad de vidrio? 

¿Es que todos estos personajes de Fahrenheit 451 coinciden con la realidad de hoy? Estamos en 2021 y todos somos, de cierta forma, Montag, Beatty, Clarisse y Mildred. Si lo vemos como individuos dentro de un colectivo, el funcionamiento de la sociedad no ha cambiado mucho desde la época de Bradbury, sino que ha continuado la misma lógica de deshumanización. 

Cuántos Beatties vemos hoy parados sobre la bandera de la verdad que solo defienden la destrucción… cuántas Mildreds llenas de superficialidades, pero vacías por dentro. Ni hablar de las Clarisses que el mundo deja atrás solo por ser diferentes. ¿Tendremos a nuestros héroes Montags que se despierten de la mentira y comiencen el cambio? Fahrenheit 451 está intacto, podría ser una novedad, lo es.

Estamos en 2021 y todos somos, de cierta forma, Montag, Beatty, Clarisse y Mildred. Si lo vemos como individuos dentro de un colectivo, el funcionamiento de la sociedad no ha cambiado mucho desde la época de Bradbury, sino que ha continuado la misma lógica de deshumanización.

Después de todo, Montag no estaba solo. Había una minoría esperándolo. ¿Fahrenheit 451 se trata entonces de las minorías? Sí y también no. La novela es tan dinámica y cambiante como la misma humanidad. Esto la hace vigente, real. Los personajes de Fahrenheit 451 están vivos, intactos. Son nuestros espejos. Bradbury observó a la humanidad en su estado más crudo. Tanto que trascendió las generaciones y hoy seguimos fascinados con la temperatura justa en la que arde el papel. 

Bradbury observó la humanidad en su estado más crudo. Tanto que trascendió las generaciones y hoy seguimos fascinados con la temperatura justa en la que arde el papel.

La metáfora del fuego deja de ser metáfora para convertirse en la verdad de la cultura. Bradbury, en Fahrenheit 451, nos muestra una sociedad cómoda y feliz que tapa con cenizas lo que altere aquella felicidad, cualquier intento de despegarse, de diferenciarse. ¿Qué representa hoy el fuego? ¿Qué estamos quemando? O, mejor dicho, ¿qué estamos tapando? 

La inmediatez ha ganado terreno y las pantallas nos rodean, nos envuelven en su mundo hipnótico. Nos vamos deshumanizando, nos vamos masificando. El contacto está cada vez más lejos y las formas digitales más cerca. ¿De eso se trata Fahrenheit 451? De abrirnos los ojos. 

A un año del aniversario número 100 del padre de la ciencia ficción recordamos por qué sigue siendo fundamental la lectura de Fahrenheit 451. Bradbury dijo que su mayor miedo era que la televisión matara a los libros y con esa idea en mente escribió la novela. Tantos años después, la amenaza de este hecho sigue presente. La importancia de su reconocimiento se basa en que, a través de mundos fantásticos, Bradbury nos deja lugar para el pensamiento, la creación, la salvación de la cultura. 

La novela es tan dinámica y cambiante como la misma humanidad. Esto la hace vigente, real.

Sí, podemos enumerar la cantidad de temas que toca el libro, pero, Fahrenheit 451 nos cuenta aún hoy la historia de cómo los humanos destruimos y construimos el mundo. 

¿Cuál es nuestra posición?, pregunta Bradbury: ¿vivimos ciegos atrás de una pantalla a la que sentimos familia o somos capaces de frotarnos un diente de león para ver si estamos enamorados?

Fahrenheit 451 , de Ray Bradbury

Ray Bradbury

Ray Bradbury

Ray Bradbury nació en Waukegan, Illinois, en 1920, y residía en Los Ángeles desde 1934, ciudad en la que falleció el 05 de junio de 2012. Bradbury fue un ávido lector en su juventud además de un escritor aficionado. No pudo asistir a la universidad por razones económicas. Para ganarse la vida, comenzó a vender periódicos. Se formaría como escritor de manera autodidacta a través de libros, comenzando a escribir cuentos con una máquina de escribir. Sus primeros trabajos los vendió a revistas a comienzos de los 40. Entre novelas, colecciones de cuentos, poemas y obras de teatro, ha publicado más de una treintena de libros. Ha desarrollado una amplia actividad en el mundo del cine, el teatro y la televisión. En 1989 fue nombrado Gran Maestro de la SFWA (Asociación de autores de ciencia ficción norteamericanos) y en 1999 recibió el SF Hall of Fame por toda su carrera.