Cinco obras ensayísticas de Octavio Paz indispensables en tu biblioteca 

Cinco obras ensayísticas de Octavio Paz indispensables en tu biblioteca 

Siempre es un buen momento para volver a leer a Octavio Paz. Todos en México tenemos alguno de sus poemarios, ensayos o revistas en nuestra biblioteca y, si no es así, esta es la ocasión para que ello ocurra, para meternos de lleno en sus líneas inolvidables y rememorar al único Premio Nobel de la literatura mexicana. 

Si bien es reconocido en la escala nacional como uno de los referentes intelectuales del siglo pasado, Octavio Paz dejó una huella imborrable en la literatura mundial y trascendió su tiempo. Sus tópicos, asociados a lo humanístico y al lenguaje, no pasan inadvertidos en la actualidad y no respetan fronteras. Es un faro para los narradores de hoy, un espejismo que se convierte en oasis.  

En Sucede Leyendo queremos homenajear a Octavio Paz con una lista de cinco libros indispensables de él; claro, hablando de su obra ensayística y excluyendo su clásico El laberinto de la soledad —sabemos que ese lo leíste en la escuela, y aquí queremos que tengas un acercamiento distinto al académico—. 

El mono gramático (1974) 

Octavio Paz, ya desde su juventud, se interesó por la poesía y el pensamiento profundo sobre la lengua. Ambos intereses aterrizan en El mono gramático como temas a desarrollar y como elementos de su estilo escriturario. Por eso este título es, tratando de definirlo de algún modo, un libro donde el autor trabaja la metapoesía, en el que se desarrolla el lenguaje reflexionando sobre el mismo texto, encabalgando, repitiendo, traduciéndose a sí mismo. Motivado por sus estancias en la India y las ausencias que llegan a existir en el lenguaje, este texto podría ser el análisis lingüístico más contundente entre todos los escritos de Paz. 

Vislumbres de la India (1995) 

Cuando este título salió a las librerías, la prensa calificó su contenido como un compendio de memorias sobre las dos estadías de Octavio Paz en la India. El autor no tardó mucho en aclarar que no eran solo remembranzas de sus vivencias en el país asiático (la primera en 1951, como tercer secretario de la Embajada mexicana; la segunda a partir de 1964, como embajador, puesto al que renunció en 1968, luego de la salvaje represión gubernamental a las manifestaciones estudiantiles mexicanas), sino también reflexiones sobre la política de las periferias, las diferencias entre Oriente y Occidente, la filosofía de vida de los indios (con detalles positivos y negativos), y descripciones con los matices de una lucidez asombrosa, que solo una pluma como la de Octavio Paz puede brindarnos. Vislumbres de la India es un libro que invita a hacer un viaje ancestral desde el cómodo lugar donde decidamos leerlo.   

La llama doble (1993) 

¡Un día Octavio Paz se enamoró! Y la literatura salió beneficiada. Este libro, que también tiene un corazón en el ensayo, es la forma que Paz encontró para entender el amor en su más amplio espectro. Lo hace lejos del margen de lo banal, trabajando con metáforas constantes, relacionando al alma, al cuerpo, al lugar, a las cosas que pueden o no estar involucradas en el acto de amar, en el gesto político del sentimiento en pugna. Y otra vez con el espejo de Oriente y Occidente, del pasado con un presente infinito y de las simbologías que se desprenden de los estados de polarización amorosa.   

Las peras del olmo (1957) 

Octavio Paz recopila en este libro 22 ensayos de periodismo literario, que tienen en común el arte y el hombre: “el olmo que da siempre peras increíbles”. La primera parte está dedicada a México: Sor Juana Inés de la Cruz, José Juan Tablada, Ramón López Velarde y Carlos Pellicer son aún más valiosos para nuestra historia en las críticas pacianas.  

La segunda parte, mucho más agradable a la lectura, está conformada por ensayos variados. El primero, “Poesía de soledad y poesía de comunión”, es casi una oda al poeta que vive, genera obra y sueña en un mundo cada vez más intenso: “El poeta expresa el sueño del hombre y del mundo y nos dice que somos algo más que una máquina o instrumento”, sentencia el autor en uno de los textos de este libro. 

Memorias y palabras (1999) 

Este libro reúne las cartas que Octavio Paz le envió a su amigo Pere Gimferrer durante 30 años. Las misivas hablan de todos los temas que uno pueda llegar a imaginar, y el libro resulta ideal para desenvainar un arsenal temático en un café, en una sala de espera o en el mismo Metro:  

—Disculpe, señor, ¿sabía usted que Octavio Paz, en una carta fechada el 19 de enero de 1987, cuenta que Skira le va a enviar el dinero por la venta de los derechos de traducción de El mono gramático al japonés? 

Sin duda, es un buen motivo para romper el hielo y comenzar una conversación. 

Octavio Paz

Octavio Paz

Premio Cervantes en 1981 y Premio Nobel en 1990, es una de las figuras capitales de la literatura contemporánea. Su poesía –reunida precedentemente en Libertad bajo palabra (1958), a la que siguieron Salamandra (1962), Ladera Este (1969), Vuelta (Seix Barral, 1976) y Árbol adentro (Seix Barral, 1987)– se recoge en el volumen Obra poética 1935-1988 (Seix Barral, 1990). No menor en importancia y extensión es su obra ensayística, que comprende los siguientes títulos: El laberinto de la soledad (1950), El arco y la lira (1956), Las peras del olmo (1957; Seix Barral, 1971), Cuadrivio (1965; Seix Barral, 1991), Puertas al campo (1966; Seix Barral, 1972), Corriente alterna (1967), Marcel Duchamp o el castillo de la pureza (1968) y su reedición ampliada Apariencia desnuda (1973), Conjunciones y disyunciones (1969; Seix Barral, 1991), Postdata (1970), El signo y el garabato (1973; Seix Barral, 1991), Los hijos del limo (Seix Barral, 1974 y 1987), El ogro filantrópico (Seix Barral, 1979), In/mediaciones (Seix Barral, 1979), Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (Seix Barral, 1982), Tiempo nublado (Seix Barral, 1983 y 1986), Sombras de obras (Seix Barral, 1983), Hombres en su siglo (Seix Barral, 1984), Pequeña crónica de grandes días.