La utopía ecologista vs. la falacia del esfuerzo

La utopía ecologista vs. la falacia del esfuerzo

Lugar seguro, la novela de Isaac Rosa, recibió el Premio Biblioteca Breve 2022, uno de los más codiciados por los escritores contemporáneos. El jurado compuesto por Juan Manuel Gil, Pere Gimferrer, Benjamín Prado, Elena Ramírez y Andrea Stefanoni opinó: “un retrato genial de tres generaciones de granujas de una misma familia que se aprovechan de las grietas del sistema en su propio beneficio. Una novela que atrapa e incomoda y que refleja desde la ironía y la controversia el momento de incertidumbre de la sociedad actual”. Eso dijeron los expertos, y un humilde lector no va en contra de ese argumento, seguramente este título figurará entre los mejores del año. 

Lugar seguro trabaja con una primera persona en un presente continuo. Por momentos muta a una segunda, cuando el personaje Segismundo García le habla a su padre, también llamado Segismundo García, en un juego de dobles no muy novedoso pero funcional a la historia, que hace la lectura tan atrapante como incómoda.   

La novela de Isaac Rosa tiene un tono similar a Recursos humanos, aquella genialidad que Antonio Ortuño escribió en 2007 editada por el sello Seix Barral, cuyo narrador tiene un tono de resentimiento y agresividad muy similar. Pero también hay destellos de American Psycho de Bret Easton Ellis, por la obsesión de pertenecer a una casta, y a Instrucciones para robar supermercados, donde el protagonista, a partir de un acto delictivo mínimo, logra armar un negocio a nivel internacional. 

«“[…] la discreción es condición necesaria para que un lugar seguro sea de verdad seguro; que esto no es como poner en la fachada la pegatina disuasoria de una central de alarmas, sino todo lo contrario: nadie debe saberlo”. »

Segismundo García es el fiel representante de la gente que queremos tener lejos: un sujeto ambicioso, codicioso y embaucador; una persona que haría cualquier cosa por tener más dinero, por escalar, por salvarse; un diablo comercial que explota el miedo de la gente. Este coctel genera una voz narradora que cautiva, que agrada por el lado oscuro, que repele todo bien; un verdadero antihéroe contemporáneo.  

Y el padre de Segismundo no es uno cualquiera: funciona como excusa, todo lo malo que le ocurre al protagonista pareciera ser culpa de su padre, quien pagó sus estafas en la cárcel. La ambición de la escala social como zanahoria invisible a perseguir tapa la mentira, una cierta similitud peligrosa con el sálvese quien pueda de la manera que sea.  

Una mención aparte merece el personaje del abuelo, del mismo nombre que el protagonista, quien padece Alzheimer. En su olvido también vive la tragedia de no recordar dónde guardó un dinero que podría salvar a los tres Segismundo García. 

«Segismundo García: tres generaciones con el mismo nombre, la intención forzada de igualarse, de conectarse con la fuerza, pero la desconexión entre las generaciones es casi total. Si no hay amor verdadero, la familia no es nada. »

Lugar seguro también deambula por la utopía ambientalista, por el antiecofascismo, por la crítica al Green New Deal empresarial, por una suerte de distopía engañosa (¿o es el presente que vivimos?) en que un grupo de activistas estilo Greenpeace ya actúa para modificar las acciones mínimas, sin meterse en política. Ese clan va de lo pequeño a lo universal, para intentar cambiar el consumo de la gente, para dar a entender que no hay mucho tiempo, que el mundo, la naturaleza, nosotros, nos salvamos ahora o nunca.  

¿Es esta una novela con moraleja? Lugar seguro tiene ese toque de esperanza, la utopía parece funcionar, o al menos quienes la cuentan están convencidos de que esta vez es diferente. En el fondo de nuestro ser, en la lectura, alentamos que ello ocurra.

«Lugar seguro también deambula por la utopía ambientalista, por el antiecofascismo, por la crítica al Green New Deal empresarial, por una suerte de distopía (¿o es el presente?) en que un grupo de activistas estilo Greenpeace ya actúa para modificar la vida desde las acciones mínimas, sin meterse en política, y así salvar al mundo.»

¿Cuál será el lugar seguro ante la aniquilación de los recursos y la escalada de desastres? Es la propia cabeza, el secreto, la mentira, el mundo, los ecologistas del nuevo orden, las grietas del capitalismo, los refugios anti fin de mundo que Segismundo ofrece. O tal vez no haya lugar seguro cuando todo colapse, tal vez ya no lo hay. 

Lugar seguro, de Isaac Rosa

Isaac Rosa

Isaac Rosa

Nació en Sevilla en 1974. Ha publicado, entre otras, diversas novelas en Seix Barral como ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007), El vano ayer (2004), galardonada en 2005 con el Premio Rómulo Gallegos, el Premio Ojo Crítico y el Premio Andalucía de la Crítica, y llevada al cine con el título de La vida en rojo; El país del miedo (2008), reconocida por los editores con el Premio Fundación J. M. Lara como mejor novela del año, y La mano invisible (2011). Su obra ha sido traducida a varios idiomas y colabora habitualmente en Zona Crítica, el blog del periódico online eldiario.es, y en la revista El Jueves.