“De lo perdido, lo que aparezca”

“De lo perdido, lo que aparezca”

Hace un par de años, en 2020, Gonzalo Celorio nos narró en Los apóstatas (Tusquets) las desavenencias de dos hermanos. Ahora, en Mentideros de la memoria, el autor se mete de lleno en la que, podría decirse, es su familia literaria.

Mentideros de la memoria es una recopilación de anécdotas de una vida, una especie de autobiografía en fragmentos, el recorte que la memoria permite, con historias de lo más variadas, algunas incluso con moraleja y otras con denuncias de tono picante.

En esta nueva obra, Celorio lleva a cabo una metamorfosis del género testimonial, por definirlo de una forma. Conforme avanzan los capítulos, va presentando sus anécdotas con distintas personalidades de la literatura. Pero esos encuentros no se revelan a modo de entrevista o de crónica, como dictaría lo tradicional, más bien tienen una forma literaria que convierte la narración en algo picaresco.

«Mentideros de la memoria es una recopilación de anécdotas de una vida, una especie de autobiografía en fragmentos, el recorte que la memoria permite, con historias de lo más variadas.«

Mentideros de la memoria, de Gonzalo Celorio, tiene tal verbosidad que te sumerge de lleno en esos encuentros. Es como sentarte en la barra de un bar y escuchar al borracho que necesita contar historias, aunque de borracho el autor no tenga nada: Celorio usa toda la artimaña de la escritura para atraparnos, para dejarnos hipnotizados, embelesados y presos de sus anécdotas y de su retórica.

Al final, Mentideros de la memoria deja una doble sensación. Por un lado, nos llena de envidia al pensar en todas las increíbles personalidades que el autor tuvo la suerte de frecuentar y conocer. Por el otro, nos colma de emoción; la pluma de Celorio nos lleva de la mano por un parque repleto de detalles únicos, sencillos, deslumbrantes, que generan rabia, risa, enojo, compasión.

Las sensaciones no solo se dan en contra o a favor del texto, su persona está presente, al igual que las personalidades a las que Celorio nombra: como lector puedes atestiguar el velatorio del hijo del poeta Jaime Sabines, emborracharte en la casa de Julio Cortázar, enojarte con los herederos de Juan Rulfo y hasta discrepar de la comparación entre Jorge Luis Borges y Juan José Arreola, entre otras cosas. Pero siempre vivirás el momento que Celorio narra, como si lo hubieras compartido con él, con elles.

Nos llenamos de envidia pensando en todas las increíbles personalidades que el autor tuvo la suerte de frecuentar, de conocer. Si pudiéramos tener otra vida, querríamos la de Celorio.

Mentideros de la memoria es también un interesante recorte de la literatura, no solo mexicana contemporánea, sino hispana en general, con anécdotas de autores de diferentes nacionalidades que tuvieron un peso importante en la construcción de una lengua propia, escritores que todavía son parte importante de la cultura iberoamericana, narrando incluso la misma inspiración que estos tuvieron al escribir importantes obras.

Y como Gonzalo Celorio fue director del Fondo de Cultura Económica, el libro, los mentideros y las memorias tienen también mucho de lo que hoy se denomina gestión cultural. Las formas de acercarse a la cultura desde las posiciones de dirección, proyección, funcionaría pública.

Mentideros de la memoria lleva a cabo un recorrido de lo más variado, arbitrario desde los recuerdos, en el que aparecen personalidades atrayentes como Ugné Karvelis, la mujer de Cortázar, Augusto Monterroso, Alfredo Bryce Echenique, Jaime Sabines, Gabriel García Márquez (detestamos que le digan Gabo), Umberto Eco, Juan José Arreola, Jorge Luis Borges y un largo etcétera.

Mentideros de la memoria, de Gonzalo Celorio

Gonzalo Celorio

Gonzalo Celorio

Es escritor y profesor universitario. Ha publicado cuatro novelas: Amor propio (1992), Y retiemble en sus centros la tierra (1999), Tres lindas cubanas (2006) y El metal y la escoria (2014); una docena de libros de ensayo, entre los que figuran México, ciudad de papel (1997), Ensayo de contraconquista (2001) y Cánones subversivos (2009), y un libro de varia invención, El viaje sedentario (1994). Sus obras han sido traducidas al inglés, al francés, al italiano, al portugués y al griego. Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española y de las Academias Cubana y Nicaragüense de la Lengua. Es profesor de literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1974. Fue coordinador de Difusión Cultural, presidente del Consejo Académico de las Humanidades y las Artes y director de la Facultad de Filosofía y Letras de la máxima casa de estudios. También fue director del Fondo de Cultura Económica.