Blue Monday: libros tristes para agudizar el llanto

Blue Monday: libros tristes para agudizar el llanto

En el diccionario la palabra “clásico” se define de la siguiente manera: “Que se considera como modelo digno de imitación en el arte o la literatura”. Los clásicos nos atraviesan en algo que va más allá de su forma, contenido o uso. Un clásico nos interpela, nos pone a prueba. Se puede pensar en autos clásicos —aunque no nos interesan mucho—, una comida clásica, los bajos precios de Buen Fin, un cuadro, un libro, un autor. A todo esto venimos a agregar, casi a proclamar: el Blue Monday también es un clásico.

Pasan las fiestas, un estadio singular de adrenalina, risas, saludos, charlas, bebidas, comida, absurdos y otros excesos bien recibidos por nuestros pares. ¿Y después? Como cachetada de amante, llega el día más triste del año: el Blue Monday.

Sin anestesia, con la cruda más feroz a cuestas, aparece el Blue Monday. De pronto nos encontramos solos entre nuestras paredes húmedas, con el silencio cómplice de la ciudad, con el ruido de las entrañas y las deudas por tanto regalo decembrino. 

De eso va el Blue Monday, un clásico de sangre azul.

Y con este halo de penumbra tan gris nos adentramos en un listado de los libros más tristes, títulos que te dejarán pegado a la cama, mirando el techo, que nunca antes había estado tan bajo. Para llevar la melancolía a lugares extremos, o al mejor lugar de todos: la literatura.

Un día en la vida de Iván Denísovich, de Aleksandr Solzhenitsyn

Vargas Llosa comentó sobre este libro: “Como La condición humana y La esperanza, de Malraux, o Recuerdos de la casa de los muertos de Dostoievski, Un día en la vida de Iván Denísovich está más cerca de la historia que de la literatura”. Y es que la premisa de este título es tremenda: Iván Denísovich es un campesino que tiene que ir a pelear, lo capturan los nazis, se escapa y es enjuiciado en Rusia por traición a la patria; asume ser espía para evitar la ejecución y pasa 10 años en un campo de concentración. Para disfrutar llorando todo el Blue Monday. 

La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera
Alter ego del propio autor, Tomás es un hombre volcado a la infidelidad, dependencia y aventura en un entorno sociopolítico inestable —la invasión de Rusia a la República Checa—, que atraviesa las relaciones humanas condicionándolas con ligereza y la superficialidad de existir. Ironía, negrura y cinismo mezclados con un humor que deja ver lo dolorosos que pueden ser los acontecimientos, la novela, en el comienzo, presenta la teoría del eterno retorno de Nietzsche para diferenciar entre los términos levedad y peso. Imperdible si a tu tristeza de fin de año y Blue Monday se le suma una amorosa. 

Los miserables, de Victor Hugo

La obra que inició el camino tan áspero y fructífero de la novela negra. Un clásico tan complejo como completo, y también sumamente triste. Nada mejor que su prefacio para describirla: 

“Mientras exista, a consecuencia de las leyes y de las costumbres, una condena social que cree artificialmente infiernos en plena civilización, y enturbie con una fatalidad humana el destino, que es divino; mientras no se resuelvan los tres problemas del siglo: la degradación del hombre en el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre, la atrofia del niño por las tinieblas; mientras en ciertas regiones sea posible la asfixia social; en otros términos, y desde un punto de vista más dilatado aún, mientras haya ignorancia y miseria sobre la tierra, los libros de igual naturaleza que éste podrán no ser inútiles”.

Nadie me verá llorar, de Cristina Rivera Garza

Publicada por Tusquets Editores México en 1999, y reconocida con el Premio Nacional de Novela, el Premio IMPAC-CONARTE-ITESM 2000 y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2001, la novela de Cristina Rivera Garza nos lleva por el legendario y desaparecido manicomio de La Castañeda, por burdeles y campos de cultivo. Ahí suceden teorías médicas absurdas, recuerdos dolorosos, la turbulenta existencia de los personajes, reflexiones sobre la dependencia de los narcóticos, una derrota moral psíquica y un viaje al pasado que tiene un gran provecho: la tristeza. Gracias por esta magistral novela y por sumarle lágrimas al Blue Monday, Rivera Garza.

Lo bello y lo triste, de Yasunari Kawabata

Kawabata ganó el Premio Nobel en 1968 y esta novela es una de sus obras más significativas. Podría decirse que Lo bello y lo triste es la historia de una venganza, pero no solo se trata de eso. Es la historia, cargada de nostalgia, de Oki Toshio, un escritor casado que emprende un viaje a Kioto para escuchar el repique celestial de las campanas del templo. Pero la travesía tiene otro motivo. Desde ahí se teje una trama poderosa y potente que mantiene a los lectores al borde del llanto y la fascinación.

La elegancia del erizo, de Muriel Barbery

Qué elegancia la de Francia. Más que una novela triste, una novela melancólica, plagada de lugares donde la amistad se entrelaza de manera entrañable y sentimental. Un libro para suspirar, para tener un pañuelo junto a la cama, para soñar con el amor y la sensación de bienestar, que no siempre es tan fácil de encontrar. Una perla para el Blue Monday. 

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